martes, 12 de julio de 2016

Los maestros y maestras no son los culpables

Por eso hay que buscar evidencias.

Todos nos preocupamos ante las cifras de fracaso escolar. ¡Alguien tiene que hacer algo! ¡Por favor! Que el gobierno dicte una nueva Ley de Educación, que el profesorado se esfuerce más… ¿qué método debemos seguir para mejorar los resultados en nuestras escuelas?

Pero, ¿y si nos fijáramos en los datos? Veamos qué dice la OCDE:

De media, en los países de la OCDE, el 50% de las diferencias de resultados entre los centros (e.g. menor fracaso escolar) se explica por las características del estudiante, 18% por el contexto de la escuela y el 6% por los recursos, las políticas y clima escolar (OCDE, 2005, p.35). (1*) (2*).

Vale, y ¿cuáles son esas características de los estudiantes que explican los resultados mejores o peores?. Pues mire, son estas variables:

  • Estatus socio-económico
  • Género
  • Edad
  • Status de inmigrante
  • Grado
  • Tipo de programa de estudio
Y ¿qué quiere decir el contexto de la escuela?
  • Tipo de escuela (privada – pública)
  • Localización
  • Estatus socio-económico
Es decir, básicamente si Vd. fuese un chico inmigrante sin muchos recursos en una escuela pública localizada en un barrio marginal y pobre… Bueno, déjelo.

Pero el caso es que mirándolo así, ¿por qué insistir en cambiar  las políticas y los recursos educativos, algo que sólo influirá en un 6% en los resultados académicos. Admitamos que no vamos a pagar operaciones de cambio de género de nuestros estudiantes pero, ¿y los aspectos socio-económicos que aparecen? El peso de su influencia en los resultados es el 68% (¡diez vez más que cambiar una ley de educación!).

Y aquí seguimos, discutiendo que si reválida o prueba de acceso, que si Religión sí o Religión no,  o que si desaparece “Educación para la ciudadanía”, que la culpa es que faltan horas de matemáticas (o es de la filosofía, ¡pobre filosofía!). Y al final, los maestros y maestras son los culpables.

Y por eso hay que buscar evidencias para saber que lo que se vota en unas elecciones va a influir en la educación de los hijos. Y no dejarse engañar con los distractores.



Para un estudio en profundidad del tema puede leerse el informe de la OCDE o el artículo de Choi y Calero (2013).

Y si entiende el catalán, el artículo que me llevó aquí es:
Diez, X. (2016). L’Escola Nova 21: unes preferents educatives. Espai de dissidència, ((8/7/2016).  http://blocs.mesvilaweb.cat/xavierdiez/?p=269567


IMAGEN
MJ555 Distribuida bajo licencia CC.
https://pixabay.com/es/niños-escuela-clase-717168/


(1*)
“On average in the OECD countries, 50 per cent of between-school variance is explained by student characteristics, 18 per cent by the school context and 6 per cent by school climate, policies and resources (25 per cent of between-school variance remains unexplained).”

El estudio realiza lo que se conoce como Análisis de la Varianza.  Mediante la estadística analiza las correlaciones entre numerosas variables y llega a determinar, mediante un análisis de la regresión,  qué peso tienen en otra variable determinada. Suena complicado pero los resultados son bastante sugerentes en ocasiones.

OCDE. 2005. School factors related to quality and equity. Results from PISA 2000: OCDE. http://www.oecd.org/dataoecd/15/20/34668095.pdf

Choi, A y Calero, J. (2013). Determinantes del riesgo de fracaso escolar en España en PISA-2009 y propuestas de reforma. Revista de Educación, 362, 562-593. http://dx.doi.org/10.4438/1988-592X-RE-2013-362-242

sábado, 9 de julio de 2016

Siete herramientas para un pensamiento crítico

Son siete recursos, siete formas de actuar que nos ayudarán a desarrollar un pensamiento crítico. Seguro que hay más, pero estos son un camino seguro para sortear la estupidez [1*].

Desconfíe del “Seguramente”.
 Cuando oiga o lea una frase que comience por “seguramente” un potente claxon debería prevenirle de que va a escuchar una afirmación que no va a ser demostrada pero que se espera que acepte sin objeciones.

Responda las preguntas retóricas. 
El que la enuncia no espera su respuesta, pero descubrirá que muchas veces tampoco la comparte.

Aplique la navaja de Ockham.
También llamado "Principio de parsimonia", dice que, en iguales condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Esto no es un argumento de certeza, pero “seguramente” coincidirá conmigo en ello, ¿verdad? (perdón, era una pregunta retórica).

No pierda el tiempo con la basura.
La mayor parte de todo es basura, según la ley de Sturgeon. No pierda el tiempo en discusiones que no llevan a nada, lo que implica preguntarse, y no retóricamente, para qué sirve esa discusión. Claro que, “seguramente”, los educadores nos quedaríamos sin temas de discusión.

Evite las “profundideces”.
Esta traducción casera del término “deepities”,  quiere decir algo que es obvio y a la vez suele ser falso. Comprendo que cada día estamos oyendo continuas “profundideces” a nuestros políticos, pero en ese caso sugiero aplicar el principio de Hanlon: no atribuyas a su malicia lo que puede ser explicado por su estupidez.

Y por supuesto, las dos herramientas básicas:

Aproveche sus errores.
Eso implica comenzar por aceptarlos. Hay mucho colega “crítico” que nunca lo es consigo mismo.

Respete a su adversario.
O, simplemente, respete al otro. Los profesores y profesoras parecemos expertos en saber las respuestas que siempre ignoran los compañeros (y compañeras).

Bueno, en una tarde de sábado tórrida de un julio europeo, repasar estos principios con una bebida refrescante y un ventilador no sé si nos hará más críticos, pero puede ser más entretenido que las pelis que están dando en la “tele”.



[1*]
Estas ideas han sido tomadas del libro de Daniel Dennett Intuition Pumps And Other Tools for Thinking.


IMAGEN
Tomada del vídeo “Pensamiento crítico”, de Exel Zeitgeister, distribuido bajo una licencia CC
https://www.youtube.com/watch?v=AUHVAQ3ktd4

viernes, 1 de julio de 2016

Vd. no sabe que ellos lo saben. Y lo saben

Si entra en una tienda y al momento su Facebook le informa de una oferta específica de esa tienda, no se altere. Facebook ha vendido esa información, conseguida a través de los servicios de localización de su teléfono, y la tienda ha pagado gentilmente para “ayudarle” a comprar. Según Facebook la información es “anonimatizada”, pero … a fin de cuentas, la tiene y la vende.

Claro que peor es cuando la compañía de transportes graba sus conversaciones en el tren o el metro y las conserva durante un mes para compartirlas con la policía “por si fuera necesario”. Todo siempre en pro de “mayor seguridad”, dicen. O al menos eso hacen en New Jersey.

En el otro extremo del mundo, Singapur, tiene su base InMobi, una empresa de publicidad multada con casi un millón de dólares porque engañó a sus clientes: estos creían que sólo eran registrados sus movimientos si así lo permitía en los ajustes de sus móviles. Pero no era verdad. Porque Vd. se cree que basta con desactivar el acceso a la localización pero, ay, no desactiva el acceso a las redes wifi hay en su zona. Y eso dice mucho de dónde se encuentra, ¿no cree?.

Con el cable y la televisión por IP su compañía de contenidos audiovisuales sabe mucho de sus gustos. A mí ya se me han ocurrido algunas aplicaciones: si siempre veo una serie, ¿qué tal si el acceso a episodios anteriores deja de ser gratuito o lo encarecen un poco más … PARA Mí (gentileza de la “personalización de contenidos”)? Si a Vd. le gustan las películas de acción, quizás en su caso particular dejen de estar en la oferta incluida de serie, y pasen a ser de pago. Claro que también saben qué equipos conectamos, cuantos datos descargamos y de qué tipo (sí, sí, también esas fotos que cree que nadie sabe… )

¿Por qué limitarnos al negocio de la televisión? El Kindle de Amazon no es el único que recoge datos sobre sus hábitos de lectura: qué libros lee, cuánto tiempo tarda en leerlos, en qué momento del libro lo deja de leer, qué páginas se salta, … Según ellos esta información ayuda a los autores a escribir mejores libros. Bueno, y quizás también les facilita políticas de precios y de publicidad, ¿no cree?

Hasta las vallas publicitarias pueden recoger información de sus móviles para saber ante qué anuncios cuántas personas (¿quizás quiénes?) se detienen a verlos.

Esta información está documentada por Albright (1*) y, aunque nos pueda parecer lejana, al menos en la mitad de esos casos, ya ha llegado a Vd. ¿Paranoia? ¿Ministros que se quejan de que les han grabado cuando ellos utilizan información conseguida sin autorización judicial? ¿La seguridad lo justifica todo? (2*)

En vez de alertar tanto a los niños sobre los peligros de la Red, ¿por qué no les enseña dónde desconectar en sus móviles los servicios de localización o cómo gestionar hábilmente el acceso a las redes wifi? Claro que si los móviles son utilizados para que los padres controlen a sus hijos... bueno, quizás tenemos lo que nos merecemos.



(1*)
Albright, D. (2016). 6 Surprising Ways Your Data Is Being Collected. Makeuseof, 30/6//2016.
http://www.makeuseof.com/tag/6-surprising-ways-your-data-is-being-collected/?utm_campaign=twitter&utm_medium=twitter&utm_source=twitter

(2*)
En España, cuando se saca dinero en un cajero automático, está obligado por ley a informarte de qué comisión va a cobrar. Los mensajes enviados a listas deben incluir al pié como darse de baja mediante un proceso sencillo. No sería tan difícil que cada vez que un aparato enviase información sobre dónde estamos, qué hacemos, dónde miramos o qué vemos tuviese que avisarnos. Ya sé, sería una locura. Quizás rápidamente desconectaríamos ese suministro constante de información sobre nosotros que fluye hacia… ¿dónde?


IMAGEN:
Manolo Gómez (2008). Calle de Preciados, Madrid.
Distribuida bajo licencia CC 2.0 genérica.
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Calle_de_Preciados_(Madrid)_02.jpg